Poema para Nora Cruz
A veces quisiera verte más,
escucharte más,
leerte más.
Te vi por primera vez
sentada junto a una mesa vieja,
un libro abierto,
el día respirando despacio.
Pues bien, hoy es tu cumpleaños
y el tiempo llegó con prisa.
Las palabras se escondieron
en los bolsillos del día.
Busqué una frase,
pero la hoja estaba en blanco.
Recordé tus pasos por la calle,
tu voz leyendo en voz baja,
las manos que pasan páginas
como quien enciende luces
como quien tiene piquete con maraca.
Uno a uno,
los recuerdos fueron llegando.
Clímax tentáculo rojo
Entonces escribí tu nombre
sin pensarlo,
la tinta avanzó sola,
la hoja dejó de temblar.
La frase apareció
como si ya estuviera ahí.
No dije gracias.
No hizo falta.
El poema quedó sobre la mesa
respirando contigo,
y el día, al fin,
cerró el libro.
ER

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