Uno de mayo






*Uno de mayo



Estrecho de Ormuz:

la geopolítica respira por la herida,

control energético tensando el pulso del mundo.


Hoy es uno de mayo

y la gasolina marca 1.20 en la sed del tablero;

inflación que camina descalza,

dependencia pegada a la piel de la economía cotidiana.


La educación se descascara en tiempos de guerra:

aulas vacías, tizas rotas,

la ética pidiendo agua en la boca de los maestros.


Allá afuera, en la selva de cemento,

una guerra entre civiles sin uniforme,

rostros que no saben si son presa o espejo,

sobreviviendo en la grieta del ruido.


Feminicidio:

la sal se mezcla con la rabia,

un nombre que no vuelve,

una puerta que ya no abre,

y el silencio firmado por nadie.


Un piano brinca de acorde en acorde,

como si buscara una casa que no existe,

inestabilidad que aprende a respirar,

armonía herida que insiste.


Una arista:

el límite donde el cuerpo recuerda

que el mundo también corta.


Galatea de la Mar,

mito que se levanta del deseo,

escultura de agua que no termina de tocarse.


Tu obra:

legado que tartamudea en la piedra,

expresión que intenta decir “soy”

aunque la forma aún sea ruina.

Soy un pésimo arquitecto, roca bruta,

pero golpeo el tiempo hasta que responda.


Tu aportación al verbo

abre una grieta en el lenguaje,

una voz que no pide permiso,

acto creador como incendio lento.


No soy rapero.

¿Conoces mi identidad?

La etiqueta se cae como yeso mojado;

uno de mayo: los obreros del sonido

marchan dentro de la garganta.


No quiero dormir: tengo que escribir y leer.

Bendita urgencia creativa,

bendito insomnio que talla la noche,

bendita disciplina que no negocea,

bendita pulsión intelectual: eros y agave

fermentando en la lengua.


La ciudad cobra por respirar

y aun así cantamos en deuda,

con los bolsillos llenos de aire usado,

y una fe mal administrada ardiendo en la sangre.


Que el verso sea martillo y sea llama, 

que rompa la noche y rehaga la trama, 

que nombre la herida sin pedir programa, 

y al cerrar el libro, el mundo nos reclame, 

y en esa grieta viva, la palabra derrame. 


-ER

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